Vida de CL en Chile - CL en Chile

Los gestos fundamentales

Uno de los motivos de sorpresa para quien se acerca a la vida de los miembros de CL es advertir que se trata de una vida normal, en el sentido de que la adhesión al movimiento no comporta obligaciones particulares ni costumbres extrañas.
Una de las características a las que el movimiento siempre ha dado importancia y que lo ha diferenciado pronto del asociacionismo católico tradicional es la ausencia de cualquier forma de inscripción y el énfasis en la importancia de la adhesión libre del individuo a los contenidos y al método educativo del movimiento. Con análoga libertad, la experiencia de CL indica unos gestos fundamentales para un camino personal y comunitario de educación en la fe. Son gestos “fundamentales”, pero ninguno de ellos es considerado obligatorio.

Escuela de comunidad

Además de la invitación a la oración y a la vida normal de sacramentos de todo católico, el movimiento de don Giussani propone a sus miembros, y a quien lo desee, un gesto de catequesis y confrontación de la experiencia, con periodicidad normalmente semanal. En los orígenes este momento de la vida de GS se denominaba "raggio", un encuentro sobre un tema definido por el orden del día. Los órdenes del día tenían que ver preferentemente con temas de fondo: no temas que hicieran romperse la cabeza con sutilezas explicativas o con exégesis pura de textos evangélicos o paulinos, sino sobre todo temas relativos a la vida, de forma que se facilitase una comunicación de sí mismos y el compartir las necesidades de los demás.
La “Escuela de comunidad” tiene como objetivo ser una verdadera escuela que, mediante la lectura y la comparación con la propia experiencia de textos propuestos por el Centro del movimiento, forme en quienes la siguen una conciencia más clara de la naturaleza del hecho cristiano e ilumine la vida. Los textos propuestos son generalmente del Magisterio o de don Giussani. La Escuela de comunidad es el momento normal de catequesis y encuentro, tanto para los jóvenes de bachillerato y de la universidad como para los adultos. Siguiendo la indicación de don Giussani para cada gesto de la comunidad desde los inicios, también la Escuela de comunidad tiene un carácter público, un valor para todos, en el sentido de que está abierta a la participación de cualquiera, y se propone a menudo en los ambientes de estudio y de trabajo.

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Caritativa

La propuesta de la caritativa, que desde los primeros seguidores de Gioventù Studentesca ha implicado a decenas de miles de jóvenes y de adultos, ha respondido siempre a unos motivos claros. No se trata de dar curso a acciones filantrópicas o de pretender ofrecer con tales iniciativas respuestas exhaustivas a necesidades a menudo vastas y complejas, sino de aprender, a través de la fidelidad a un gesto ejemplar, que la ley última de la existencia es la caridad, la gratuidad.
De tal “escuela” de gratuidad ha nacido en Italia y en el mundo, por medio de la iniciativa libre y responsable de miembros del movimiento o gracias a su colaboración, una serie interminable de actividades pequeñas y grandes con finalidad caritativa, en los campos más dispares: desde la catequesis de niños en las parroquias al acompañamiento de ancianos en los hospitales, desde la acogida en familias de niños o de personas con dificultades a la creación de verdaderas casas-familia para casos difíciles (madres solteras, toxicómanos, deficientes, minusválidos, enfermos de SIDA y enfermos terminales); desde la creación de empresas dedicadas a la reinserción laboral de minusválidos a la fundación de organizaciones no gubernamentales para proyectos de desarrollo y de asistencia en países pobres (por ejemplo AVSI en Italia, ente reconocido por la ONU, y CESAL en España); desde la constitución de fundaciones como el Banco de Alimentos (que proporciona alimento diario a casi un millón de pobres en Italia recogiendo los excedentes de producción alimentaria de grandes y medianas industrias) a la creación de Centros de solidaridad, en donde se ofrece ayuda en la búsqueda de empleo para jóvenes (y no tan jóvenes) parados; desde la asistencia en las cárceles de menores en África y América Latina al simple sostenimiento económico de familias en dificultad.
Tratándose en muchísimos casos de obras que unen a la finalidad caritativa una organización de tipo empresarial, puede decirse que estas iniciativas retoman, en clave actual y a menudo bajo la égida del llamado sector non profit, la tradición de las grandes obras caritativas que han marcado la historia de la cristiandad.

La Oración

Una de las características peculiares del movimiento es el cuidado de gestos de oración personal y comunitaria, algo que se concreta en la edición, con imprimatur eclesiástico, de un Libro de las Horas que reproduce parte del Breviario de la Iglesia universal, en el cuidado del canto litúrgico y en el aprendizaje de himnos y cánticos de la Tradición. Este cuidado ha llevado a la “creación” de un gesto de preparación a la Semana Santa, que de modo sugerente reúne lecturas bíblicas, fragmentos de las obras poéticas de meditación cristiana de Charles Péguy, piezas corales y musicales de la tradición litúrgica y del repertorio más genialmente inspirado en temas o momentos religiosos, como el Réquiem de W.A. Mozart y el Stabat Mater de G.B. Pergolesi.
La participación en la liturgia y en los sacramentos, la costumbre de rezar el Ángelus y la repetición de jaculatorias particularmente significativas de la Tradición (por ejemplo: Veni Sancte Spiritus, Veni per Mariam) tienden a generar en los miembros de CL una familiaridad con el sentido más verdadero y sencillo de la oración.
Ella es, en efecto, el origen de la comunión y el primer fruto de una vida de comunidad auténticamente vivida. La oración es la expresión de la dependencia de Otro que todo hombre razonable y realista advierte.

Vacaciones

Las vacaciones, en especial las vividas juntos en la montaña, han sido siempre uno de los momentos privilegiados para descubrir el gusto de la compañía cristiana y la actitud de estupor y respeto en la que ésta educa frente a la realidad de lo creado. Desde el comienzo, los primeros "observadores" se asombraban de cómo don Giussani llevaba de vacaciones a la montaña a grupos a veces numerosos de chicos y chicas, haciendo coincidir este tiempo (al contrario de lo que sucedía y sucede normalmente con los grupos escolares, e incluso con muchas asociaciones católicas) con momentos de gustosa y ordenada compañía y de fuerte propuesta cristiana. Por lo demás, como ya hemos señalado, es durante el denominado tiempo libre cuando se reconoce a qué le prestan verdadera atención en la vida un joven y un hombre, y a qué ideal se entregan. Las vacaciones, vividas en grupo o individualmente con la familia, son también una ocasión "misionera" para proponer la experiencia que se ha encontrado.

Lectura

Otra forma con la cual CL educa en el sentido crítico, el descubrimiento de la dignidad humana y el verdadero rostro de la Iglesia, es la invitación a la lectura de libros (también a través del llamado "libro del mes") y al trabajo cultural, animando así a no olvidar el valor de la belleza tal como emerge en algunas obras de arte de la música clásica, la pintura o el cine. Para los miembros de CL han llegado a ser familiares y objeto de profundización, entre otros, los nombres de Dante, Leopardi, Pascoli, Ada Negri, Pasolini, Montale, Péguy, Eliot, Falco, Soloviev, De Lubac, Dawson, Moeller, Mounier, junto a los de Schubert, Beethoven, Mozart, Donizetti, y a los de Giotto, Antelami, Masaccio, Caravaggio, y también al de Dreyer y otros gigantes de la literatura y el arte.

El canto

Uno de los gestos que señaló el nacimiento y acompañó el desarrollo de Comunión y Liberación es el canto, en especial, el canto común. «El canto - afirma Giussani - es la expresión más alta del corazón del hombre. No existe un servicio a la comunidad comparable con el canto». Ya se trate de cantos litúrgicos, canciones nacidas de la experiencia de algunos miembros de CL (algunas de ellas han dado la vuelta al mundo), u otras pertenecientes al repertorio popular de varias naciones, el cuidado del canto común es signo distintivo de los encuentros de CL. Con el canto, en efecto, la comunidad expresa de modo sintético y persuasivo su propia unidad, y el gusto y la conciencia nueva que derivan de ella.

Fondo común

Desde los orígenes del movimiento, ha destacado como gesto educativo el llamado "fondo común". Se trata de un fondo destinado a la construcción de la obra común a través del sostenimiento de actividades misioneras, caritativas y culturales. Cada uno participa libremente en este fondo, aportando mensualmente un porcentaje de sus propios ingresos (lo que en los comienzos del movimiento se denominaba "diezmo"). La finalidad de este gesto es el testimonio de una conciencia comunional del propio tener, el incremento del valor de la pobreza como virtud evangélica. No es relevante la cuota que cada uno aporta, sino la seriedad con la cual se obedece al compromiso adquirido libremente. Esta seriedad es lo único que permite a cada uno educarse en la caridad.

Para depósito del Fondo Común en Chile: cta. cte. Banco BCI 18820603, a nombre de Fundación Domus, RUT 72.342.300-7, enviando copia del deposito a la secretaría.

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